Solsticio de Verano

Las culturas antiguas tenían un particular respeto por la Astronomía, y de manera especial por el Sol, el gran sostenedor de la vida, al cual le dedicaron muchos templos y le hacían rituales de ofrenda. A los Solsticios de Verano y de Invierno (invertidos en ambos hemisferios, Norte y Sur), los antiguos también les conferían una gran importancia porque ese día el Sol parecía detenerse en el cielo antes de emprender su recorrido de regreso hacia el otro extremo. Por eso desde las épocas más remotas y prácticamente en todas las civilizaciones se han festejado los Solsticios. En Roma se le dedicaban al Dios JANUS O JANO, representativo del Sol, que presidía todos los comienzos. El mito de JANUS o JANO aparece igualmente en las antiguas corrientes Gnóstica e Iniciática. Para entender la trascendencia de la adopción de este mito en la Masonería, debemos tener presente que el mito solar es un modelo a escala de la dinámica del Universo, y que toda la actividad masónica tiene lugar “bajo la bóveda celeste llena de estrellas”, o sea, en el Universo.

Como se aprecia en muchos textos de la Biblia, la tradición primitiva de la corriente de Juan mostraba una estrecha relación entre Jesús, celebrado en o alrededor del Solsticio de Invierno, y Juan El Bautista, celebrado en o alrededor del Solsticio de Verano. Razones teológicas disolvieron esta relación después de la era cristiana, transponiendo esta relación inicial entre Juan el Bautista y el Maestro Jesús, a Juan El Bautista y Juan El Evangelista, y así nacieron las fiestas de los Dos Juanes, tal y como la conocemos hoy día en la Masonería.

En la Edad Media, el San Juan de los cristianos fue adoptado entre los masones operativos como el Santo Patrono de los Colegios de Artesanos y Constructores, pasando luego a ser también patrono de la Masonería Especulativa en el siglo 18. Desde entonces y hasta la fecha, la Masonería ha tenido la presencia de JUAN o JANUS dentro de su estructura simbólica y celebra los dos Solsticios con ceremonias especiales en ambas fechas, relacionadas con la Luz y los nuevos comienzos.

Aquí nos viene a la mente una pregunta bien conocida entre los Masones: ¿Por qué cuando nos preguntan de dónde venimos respondemos “de una Logia de San Juan”? Desde el punto de vista histórico, algunas fuentes indican que el uso de la expresión “venir de una Logia de San Juan” dentro de la Masonería se remonta a la época de las Cruzadas, cuando algunos Masones se unieron a los Caballeros Templarios de la Orden de San Juan de Jerusalén y ambos terminaron compartiendo esta tradición, por lo que de ahí en adelante todas las Logias se llamaron “Logias de San Juan” aludiendo a esa relación o procedencia fraterna.

Debemos también destacar que el nombre de JANUS o JANO tiene un gran parecido con el nombre de JUAN, con que no es por casualidad que JUAN haya sido puesto en la tradición Judeo-Cristiana en el exacto lugar de JANUS. El nombre de JUAN, en hebreo JOHAN, en griego JOANES, en persa JEHAN, en francés JEAN, en inglés JOHN, en alemán JOHANN comparte la raíz semítica JAN. Si analizamos además el nombre hebreo de JEHOHANNAN, su traducción es “el agraciado de Dios” o “el favorecido de Dios”, o “el iluminado, el iniciado”. Por lo tanto, el hecho de reconocernos nosotros como hermanos o discípulos de JUAN en la Masonería es muy adecuado, dado el carácter iniciático de nuestra Orden y sus enseñanzas que apuntan hacia el mejoramiento personal en la búsqueda de la perfección.

Como dato curioso adicional debemos decir que la imagen de JANUS o JANO se representa como un hombre de dos caras. Una con el perfil de un viejo, simbolizando el Pasado, y otra con el perfil de un joven, simbolizando el Presente. Pero entre el Pasado, que es lo que ya no es, y el Porvenir, que es lo que aún no ha llegado, existe en realidad un momento inasequible que es el TIEMPO PRESENTE, y ése es el rostro invisible de JANUS, alusivo a la manifestación de un Espacio-Tiempo que no podemos asir ni detener porque corresponde a la Eternidad.

En el Cristianismo se dice además que “en el principio fue el Verbo” (in principium erat verbum), como enseñaba San Juan, por lo cual JANUS se asocia también simbólicamente con el Verbo Eterno, que “vive y reina por los siglos de los siglos” en una eterna recurrencia anual. Etimológicamente, la palabra JUAN se relaciona además con el vocablo latino JANUA, en castellano “puerta”, de donde a su vez se deriva la palabra JANUARIUS o Enero, mes considerado la puerta de entrada de cada año. JANUS es, por tanto, “la gran puerta” iniciática.

En la Masonería esto nos indica que, como Masones, debemos apoyarnos en nuestros usos y costumbres tradicionales como Piedra Fundamental para llevar adelante nuestras actividades, pero en lugar de estancarnos repitiendo el pasado, debemos utilizar esos conocimientos para mirar hacia el porvenir y unirnos para crear en beneficio de nuestra Logia, de nuestras familias, del país donde vivimos, y del mundo en general.

La expresión “Una Logia de San Juan” simboliza una Logia Creadora, un lugar donde un grupo de seres humanos hemos sido iniciados en los Antiguos Misterios y recorremos dentro de la Masonería el camino que nos conduce hacia la Luz Mayor. Y, finalmente, en este Solsticio de Verano en el Hemisferio Norte, recordemos en este día a los VERDADEROS HERMANOS DE SAN JUAN, que son los Maestros de Sabiduría que constituyen la Gran Logia Blanca, que es la más justa y perfecta Logia de San Juan en la cual nosotros, como Masones, debemos buscar siempre la mayor fuente de inspiración.

¡Tengan todos los Masones una hermosa celebración de San Juan!

Comments

comments

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *