¿Filosofía Masónica?

 

En Masonería hay diferentes interpretaciones sobre lo que es la filosofía, quizás tantas como miembros de las logias repartidas por la territorialidad y el poder que nos regula. Aún más, tal vez tantas interpretaciones como los masones que integran la Masonería Universal. Todo depende de lo que en los dominios de la filosofía podemos comprender. Obviamente, la diferencia del masón respecto del hombre vulgar, es que aquel está compelido a filosofar, en tanto, este tiene una opción más libre, más propia de su voluntad y arbitrio. El masón, por el contrario, iniciáticamente tiene la ineludible responsabilidad de reflexionar filosofalmente.

Para establecer con más certidumbre un parámetro sobre el cual se pueda hacer un comentario al trabajo presentado, privilegiaré aquella definición más trascendente, que entiende la filosofía como una búsqueda del saber y de la sabiduría, en torno al análisis e interpretación de los fenómenos cognoscibles por el hombre, es decir, una búsqueda sustentada en el estudio y no en la simple opinión o la simple voluntad.

Ello amerita reconocer que, algunas formas de comprensión de la vida, no necesariamente corresponden a una forma de hacer filosofía, las que debemos entenderlas simplemente como actitudes, conductas, percepciones, u opciones, que obedecen a una libre determinación de los individuos, fundadas en ideas definidas, que no necesariamente corresponden a una voluntad de búsqueda del saber y de la sabiduría.

Si la masonería propone al iniciado hacer una búsqueda de la verdad y de la perfectibilidad, está invitándolo a filosofar y a estudiar los fenómenos cognoscibles, no a emitir opiniones voluntariosas, sino a expresar opiniones que reflejen ideas sustentadas en aspectos éticos, científicos, estéticos, etc., y cognoscibles. Desde luego, no le propone una dimensión o una concepción filosófica en particular, ya que esa es una definición que solo le compete a cada cual, según sus capacidades y arbitrios, incluyendo no optar por ninguna escuela filosófica en particular.

La filosofía es una forma de expresión de las ideas. Seguramente la más integral y las más profunda, porque considera una visión más amplia. En sus ámbitos de dominio, se distinguen inumerables escuelas, que determinan posiciones absolutamente definidas, sobre como entender la realidad cognoscible. Como la razón, la cultura o la civilización, la filosofía evoluciona, se transmuta. Su ámbito de exploración es intrínsecamente exotérico, porque ve al hombre en su transcurrir histórico.

Pero, también hay otras formas de percibir e interpretar la realidad, que tienen alcances más limitados, tales como las ideologías o las llamadas corrientes de opinión, las que, en si mismas, no necesariamente pueden tener un alcance filosófico. Las ideologías o corrientes de opinión reflejan una visión sesgada sobre la realidad, una parcialidad, que tiene como característica principal el ser acumulativas o asociativas, en términos de sumar en torno a un conjunto de ideas.

Tomemos como ejemplo a los pitagóricos. Cuando hablamos de esta escuela esotérica griega, diremos pitagóricos cuando nos estamos refiriendo a una comprensión filosófica de sus contenidos, y a personas que se identificaban con esa concepción de la vida. Pero, cuando hablamos de pitagorismo, estamos hablando de un conjunto de ideas planteadas para la acción, es decir, de una ideología. Lo mismo ocurre con el pensamiento de Marx, pues, es apropiado hablar de la filosofía marxiana, cuando nos referimos a su forma de interpretar de la realidad, y de marxismo, cuando estudiamos su ideología que nos propone cambiar esa realidad. Podemos hablar del pensamiento socrático, pero, no podemos hablar de socratismo, en tanto, Sócrates no planteó una opción para modificar la realidad.

Los ismos implican siempre una opción a concretizar, un contenido modificatorio, lo que no necesariamente tiene la filosofía en su carácter. Los ismos corresponden a una situación de vanguardia, lo que implica un objetivo a lograr: un efecto en la sociedad, en el transcurrir histórico, hacia un evento tras el horizonte del momento que el pensador vive.

 

Frente a lo expresado: ¿Debemos entender que la Masonería tiene una interpretación definida sobre lo cognoscible?

 

Distante de los objetivos inmediatos de la filosofía, la Masonería recoge la vertiente esotérica del conocimiento humano. No tiene límites temporales. Incita al hombre a la búsqueda de la verdad y del conocimiento, a usar las herramientas que éste a construido para hacer posible el descubrimiento de la verdad y el desarrollo del conocimiento.

Si hubiese una filosofía masónica, deberíamos reconocer que existe una masonería acotada a un tiempo específico, al tiempo en que esa comprensión de la realidad es posible, de acuerdo a la realidad que se vive, al grado de conocimiento que ella expresa. Así, si hubiese una filosofía masónica, la Masonería moriría con ella, porque no hay filosofía perenne, no hay una filosofía que escape al episodio histórico, a las circunstancias cognoscentes de un tiempo y un lugar.

La Masonería no tiene ideología, ni tiene filosofía, aunque filosofe y los masones reconozcan el valor de determinadas ideologías. Así, no podemos hablar de masonismo, porque ello significaría la pérdida del carácter docente y esotérico que ella contiene, para terminar siendo una opción más en el mundo profano, para asumir una posición en las disputas y controversias que dividen al hombre.

 

La Masonería no tiene ideología, ni tiene filosofía, aunque filosofe y los masones reconozcan el valor de determinadas ideologías.

 

El posible que los masones hagan una propuesta filosófica, a partir de determinados contenidos masónicos, pero, esa filosofía no corresponderá a una opción de la Orden, sino que será propia de aquellos masones que la puedan sustentar, y eso es lo hermoso de la Masonería.

Sebastián Jans, Or.: de Chile 2009 E.:V.:

 

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